¡Buenas!

Después de unas largas vacaciones, o lo que en su defecto mucha gente tiene, “paraciones”, “parociones”… (o como se le llame a lo que hacen las empresas para no pagarte las vacaciones reales, que es mandarte al paro y contratarte en septiembre -o no), empezamos de nuevo, lo que los optimistas llaman oportunidad de empezar con energías renovadas una nueva etapa, un nuevo curso, nuevos libros, mismo trabajo pero nuevos ánimos…ya sea intentando aprender inglés con los cursos por fascículos del quiosco o hacernos una interesante colección de objetos necesarios para ese comienzo, como por ejemplo, de abanicos. Por otro lado están los que ven el vaso medio vacío y no descubren un inicio de nada al volver a la rutina diaria del trabajo, efectivamente, éstos últimos son los que se dan cuenta de que en los fascículos siempre se compra el primer número por que es más barato, luego se abandona la colección.

Yo soy más de los segundos, y aunque siempre se intenta estar de ánimo, la televisión no hace más que decirme que año tras año cada septiembre las familias tienen que gastar más dinero en libros y material escolar. Aun así la vuelta al cole es guay y hay que comprar de todo para hacerla mas guay aún, ya no solo material ni libros, necesitamos comprar ropa y calzado nuevo, aunque la del año pasado todavía nos valga. Y llevo tanto tiempo escuchando lo de la vuelta al cole, incluso antes de empezar mis propias vacaciones de verano, que yo personalmente a veces tengo el impulso de comprar unas cuantas mochilas, aunque ya no tenga cole al que volver.

En fin, que ya sea por iniciar un nuevo curso, un nuevo o mismo trabajo (o una nueva temporada de búsqueda del mismo), un ataque consumista para acumular corticoles o para hacernos una colección de dedales, hay que intentar llevarlo con el mejor humor, así que ánimo.

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