Hola, buenas.

Después de un par de días con problemas de conexión, vuelvo a dar muestras de vida por aquí, y es que es lo que tiene Internet, que a veces va y a veces no, y en casa nos empezábamos a sentir un poco como Enjuto Mojamuto en el peor día de su vida. No obstante, también ha hecho mucho la vagancia y un fin de semana movidito.

Aun así no hay mucha novedad. Han sido los Oscar y la verdad que no he visto la mayoría de las películas nominadas, hace mucho que no voy al cine, y no por bajarme las películas en casa, simplemente que el cine es caro, y sí, cualquier persona me podría decir que lo que no me gasto en el cine me lo gasto un fin de semana en una copa (cosa que no tengo por costumbre ya que la situación económica y laboral me hace pensar más en lo que gasto los eureles), pero realmente el cine me parece caro. Total para que los anuncios empiecen a la hora que debería de empezar la película, que no digo yo que no haya anuncios, pero por lo menos que empiecen 5 minutos antes (recuerdo un día en época navideña, los espectadores nos tuvimos que tragar una cantidad elegante de anuncios de colonias y algún que otro anuncio de teleoperadoras a un volumen insanamente molesto), y otra razón que pasa más desapercibida, el sonido, no lo cuidan. Aun así, la gente sigue yendo al cine, y luego dicen que tiene perdidas. Y sí, puede que el cine español ande peor, pero oye, renovarse o morir. Para empezar tienes que escuchar a tu público, a la gente de a pie que acude al cine, saber lo que le gusta y cuidarles. Pero en vez de cuidar a sus fans que son los que les dan de comer, imponen una ley estúpida que no va a solucionar nada. Solo para que algunos “artistas” se froten las manos hasta que les salgan ampollas.  Y que conste que me gustaría ir más al cine, de verdad,  pero sin sentir que hay alguien detrás de mi riéndose como Nelson Muntz.

Y como he dicho no me he bajado ninguna película reciente, las últimas que he visto han sido películas de hace tiempo o filmes que no han llegado aquí. Una de esas últimas, y con la que he pasado un rato muy divertido (unas tres horazas) es Endhiran (Robot), una maravillosisima superproducción de Bollywood llena de colores chillones y videoclips enteros con los protagonistas cantando y bailando con más bailarines detrás. Una película de ciencia ficción que trata de un robot (construido por un profesor especializado en robótica) con el que cualquier cosa es posible. Una mezcla entre Terminator, Tranformers y Matrix  sazonado con un toque de amor y humor, intercalando cánticos y bailes, animatrónicos (un poco reguleros) y llena de efectos especiales que oye, podrían ser peor. Es la historia de Chitti, un robot que aunque es de gran ayuda para la gente, carece de sentimientos, lo que trae algún que otro dilema. Pero entender lo que es el amor desencadena una serie de catastróficas situaciones y muertes. (¿quién se resiste ante este pedazo de guión?)

Esta película, siendo la más cara de Bollywood, está rodada en diferentes partes del mundo (hay una escena – con canción y bailes incluidos- rodada en el Machu Picchu), y cuenta con todas las superestrellas del momento; han juntado al actor, actriz y director más famosos de la India, y una película así, hay que verla. Lógicamente, no es para todos los públicos, pese a ser una superproducción, no es como el cine comercial estadounidense al que estamos acostumbrados, y aunque tiene muchas referencias americanas, sigue siendo muy diferente. (Pero lo diferente no siempre quiere decir peor).

Tiene algún momento en el que se muestra que es una sociedad muy distinta (dudosa igualdad entre hombres y mujeres, la preocupación por un honor manchado que hace que en un momento de la película una muchacha se suicide…), y como no, la incomprensible manía de cantar y bailar a todas horas. Definitivamente, es otro mundo.

La recomiendo.

 

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