Y las cosas siguen evolucionando igual de mal. La crisis sigue siendo la mejor excusa para mandar a la gente al paro, los pobres son más pobres y los ricos más ricos; la tele cada vez da más asco con sus reality shows y programas grabados en gallineros, y, consecuentemente,  la gente cada vez tiene menos criterio; cada vez la cultura es menos cultura y más negocio; Ángel Martín se va de SLQH y yo le sigo teniendo alergia al níquel.

Y ante todo, seguimos con nuestras vidas y trabajos, poniendo la mejor cara de poker que podemos. Y así nos levantamos muchos a diario, con la sensación de que ya hemos vivido ese día y con las “ganas de matar aumentando…”

Menos mal que tenemos los fines de semana, esos días en los que te propones hacer mil cosas y acabas haciendo… NADA. Aun así, siguen estando ahí (menos para los currantes de los comercios que abren los domingos, nunca llueve a gusto de todos).

Así que toda esa gente que se siente hundida en el pozo de la rutina, espero que por lo menos aproveche los fines de semana (o en su defecto, los días libres de los que disponga), ya sea para dormir, vaguear o plantar un árbol, apartarse un poco del desecante cerebral que es la tele y aprovechar las horas. Porque pasan rápido y al final lo único que estamos haciendo es recuperarnos lo suficiente para estar más frescos y rendir más en el trabajo (y a no ser que seas actor porno o catador de helados -pero de los ricos-, no mola).

Así que ánimo y planear algo para este fin de semana, y si no, para el siguiente y si no… lo que os de la gana, pero aprovechar las horas.

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